miércoles, 16 de mayo de 2012

Borrón y cuenta nueva.

El caso es que nuestras vidas cambian constantemente. Hace unos meses, para escribir este blog, tendría a mi lado un café bien caliente, un cigarrillo en la mano y estaría escuchando cualquier magnífica canción de Adele. Pero hoy, me he atrevido a coger el pc, abrir mi cuenta de blogspot y, sin el amargo sabor en el paladar de un café cargado, sin una sola expulsión de humo que contamine mis pulmones y ante un vacío silencio, me dispongo a dejar impresa cada lágrima que he derramado por las que hoy son calles llenas de gente, parques repletos de niños corriendo y jugando, y sombras de árboles que florecen con un dulce olor a primavera.

La vida cambia, y es algo que sabemos desde que tenemos uso de razón. Y ahora, a mis 18 años, con los exámenes finales de mayo, preparando la prueba de acceso a la universidad, esperando la concesión de una importante beca, y sin un futuro claro... ¿Quién puede decir qué seremos el día de mañana, cuál será el trabajo al que dediquemos nuestra vida, o con quién la compartiremos?

En este mismo instante, es cierto que no me encuentro con la mayor fuerza para afrontar un largo día desde las 07:15 de la mañana, tener seis horas de clase, llegar a casa y enfrentarme a mis padres, hacer varias redacciones y prepararme un difícil examen. Pero, ahora llega el preciso momento en el que he de dar todo de mí, sacar las fuerzas de donde no las haya, y recuperar en quince días lo que por miedo, equívoca planificación o simple ociosidad no he aportado de mí mismo para ganarme lo que siempre soñé.

Y gracias a las personas que me rodean, que se preocupan por mí, me aconsejan, escuchan y comprenden puedo ofrecer esta sonrisa cada mañana y conservarla durante todo el día hasta el momento que mis ojos se entornan y llega la hora de soñar y planificar lo que será otro día de mi vida.