jueves, 29 de septiembre de 2011

Fin.

Felicidad, se supone que es el estado que se consigue al haber alcanzado una meta deseada, al conseguir un propósito o lograr llegar a un fin que ansiábamos desde hacía tiempo.
Con ésta felicidad, somos capaces de mostrar la mayor de nuestras sonrisas. Y es que, sentirse realizado, amado, añorado, sentirse con fuerza y libertad, capaz de tomar decisiones con firmeza, sin dudas, sin complicaciones, sentirse lleno y completo.
Creo que no hay mayor perfección que, cuando nos encontramos con nosotros mismos, cuando sabemos realmente quienes somos y qué queremos, con quién queremos estar y con quién queremos compartir esa parte de nosotros a la que muchos, no sabrían llegar nunca.
Lo verdaderamente complicado no es llegar a conseguir un propósito, sino saber qué propósito, que obstáculo queremos vencer. Puede ser fácil conseguirlo, romper todas las barreras y llegar al límite, pero no es eso lo que nos cuesta trabajo, tiempo o esfuerzo. Lo que nos cuesta de verdad es saber qué queremos conseguir y hasta dónde  somos capaces de llegar. Porque podemos plantearnos conseguir mil cosas, derrotar todos los obstáculos que se antepongan a nosotros y ser felices. Pero para mí ser feliz es algo más, la felicidad no se consigue cuando llegamos hasta nuestro destino, sino cuando acertamos en elegirlo, cuando tenemos esas dudas, ese cosquilleo de no saber si lo vamos a hacer bien, ese temor a fallar y equivocarnos, a caer, a no poder mirar atrás, a no poder borrarlo y llevarlo siempre con nosotros.




Porque si hay algo más complejo que llegar a la felicidad, 
es saber tomar una sabia decisión.





No hay comentarios:

Publicar un comentario