sábado, 31 de diciembre de 2011

La última ツ

Tengo la sensación de que me estoy dejando algo atrás. 
No es algo que tenga muy en cuenta, ni a lo que le dé mucha importancia, 
pero ha estado todo un año conmigo, y ha cambiado mi vida por completo.



Es esa pequeña sonrisa de la que he aprendido. Esa, que cuando le miras se te escapa al igual que un suspiro, es esa muestra de felicidad, de complicidad, de magia y amor. Porque nunca antes había podido sentir unos besos tan deseados, unos abrazos tan entrañables y unas caricias tan íntimas que me fortaleciesen como tú lo has hecho sin querer.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Te tomo prestado.

Siempre me ha fascinado la facilidad con la que la vida presenta a las personas. Nunca he sido de muchas palabras (para qué mentir) nunca he buscado a ese alguien de la manera más ortodoxa posible y normalmente nunca he decidido quién debía marcharse y quién no.


 Me sigue impresionando ver cómo una simple persona puede irrumpir en tu vida de la manera más extraña posible y cambiar absolutamente todos los rincones de ella e irse de la misma manera, con la misma y misteriosa facilidad. Ahora lo entiendo, hay veces en los que debes marcharte de una vida, volver a descolocarlo todo. Hay veces quesabes que tienes que marcharte de la misma forma en que entraste.
















Dicen que, posiblemente, los peores errores de nuestra vida son los que no cometemos, y tienen razón, porque sé que lo que voy a hacer es un error, uno que quiero cometer. Encantado de no haberte conocido.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Copos de nieve.

Fue entonces cuando me prometí que jamás olvidaría su sonrisa. Nunca antes había sentido aquella sensación tan extraña en mi cuerpo, en mi mente, en mi frío corazón...
Tal vez me dejase llevar por aquellas lentas canciones, por los suaves copos de nieve que caían sobre nuestras cabezas o por las miles de personas que se movían a nuestro alrededor y nos hacían parecer estatuas congeladas en mitad de la calle. Pero las luces deslumbraban mis pensamientos, y en el centro de tu corazón un diminuto diamante conquistaba mis sentidos, todo mi ser era tuyo.
Por primera vez, sentí ese calor del que tanto me habían hablado, que, como la primera gota de lluvia que cae en plena sequía, viniste a mí, y me entregué a ti.