decidí no darle ciento veintisiete vueltas a la cabeza.
Por algún motivo concreto no busqué entre remembranzas
que quisiera olvidar tan fugaces como flashes en la noche.
Por alguna causa de peso jamás abandoné el recuerdo
de pertenecerte sin buscar una casualidad concreta.
Decían que las nueces eran buenas para la memoria pero
nunca me enseñaron que el amor podría hacer pozos tan profundos.
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