martes, 31 de enero de 2012

Mentiras.




mentira.
(De mentir).
1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.





Díganme si alguna vez no les han mentido. Lo peor de las mentiras, no es que las digamos para salvarnos de algún error que hayamos cometido, o para justificar algo que era prácticamente imposible. Yo, creo que las mentiras verdaderas son las que acaban haciendo daño. Sí, acabo de decir mentiras verdaderas, como si hubiera algo de verdad en ellas. 


Podemos mentir de tantas formas, 
que resulta increíble que aún podamos fiarnos de alguien. 
Pero incluso así, seguiremos mintiendo como nadie nos enseñó por cebar nuestro orgullo.

martes, 24 de enero de 2012

Abatido, abyecto y vil.

Cada vez me parecen los días más lentos y fríos. Más lentos porque cada vez resulta mas complicado verte, estar contigo, cogerte de la mano, abrazarte, hacerte caracoles en los brazos, besarte los labios... Más fríos porque cada instante noto mi corazón congelarse, latir despacio, no vivir el sinsentido en el que nos encontrábamos ayer.
Está claro que te quiero, que te aprecio, que te echo de menos, que pienso en ti, que me haces sonreír, que me alegras las mañanas, que las tardes contigo son inigualables, que cada película que vemos en el sofá de casa es como una de nuestras escenitas, que cada sonrisa que me das es una lágrima que me quitas, que este amor que me entregas es mágico, es tuyo, es mío, es NUESTRO.
Porque siento no haber entregado en cada momento todo este cariño, porque siento no haberte besado cuantas veces pude, por no haberle gritado al cielo tu nombre, por nunca haberte ido a buscar, por dejarte solo cuando estabas triste, por no consolarte cuando más me necesitabas, por ser amado y no corresponderte como quisiera.

jueves, 19 de enero de 2012

Inequívoco, Irreal, Impersonal.

Hoy, ahora, en este mismo instante, me siento cansado, agotado, exhausto de vivir esta vida, de contar los días, de mirar al cielo y ver las nubes, de reflejar tus ojos en los míos, de cogerte de la mano, de darte un te quiero, de sonreírte sin motivo, de darte mordisquitos en la cara, de rozar tus labios, de besarte, de entregarme a tu corazón, de respirarte, de sentir tu aliento, de sentir tu piel en la mía, de llorar por tus ojos, de oler tu perfume, de escuchar tus lo siento.

He muerto por momentos, he comprimido este corazón que era tuyo y he aguantado sus latidos. 
Frío, inexplicablemente con él en las manos sigue latiendo. Qué extraño, por el sinsentido del te echo de menos, que cuanto más te quiero más me agobias, y cuanto más te alejas más me faltas.

No sé qué es lo que he hecho, dónde he dejado tus besos, tus caricias, tus sonrisas y esa magia. Esa magia de la que cada día nos impregnábamos como si de una lluvia en pleno agosto se tratase. Una lluvia que hacía calmar la sed de nuestros corazones, de reavivar aquellos tiernos abrazos, y de recordar aquel mágico seis en el que no solo entraste en mi vida, empezaste a formar parte de ella hasta llenarla por completo.




No hay corazón que no se equivoque, nos muestre la realidad y nos trate como personas enamoradas hasta turbar todos los sentidos.

domingo, 15 de enero de 2012

jueves, 12 de enero de 2012

Paso Atrás.

Hasta ahora me he dedicado a congelar momentos por siempre, a guardarlos en una cajita, y cuando estoy muy muy triste, abrirla y ver que están todos allí. Cada recuerdo que guardo tiene una sonrisa, un corazoncito y un tú.
El problema que últimamente me plantea abrir esta cajita es, el desorden de mis ideas, el frío que recorre mi corazón y la vaga esperanza de volver a encontrarte.
Cada momento que guardo es mágico y especial, es único y, posiblemente irrepetible. Cada momento se encuentra escondido entre miles de besos, de caricias, de te echo de menos, te quiero, te necesito, eres mi vida o eres la sonrisa que me hace sonreír. 
Cada momento resulta de la mezcla de este amor interminable, de enlazar miles de sueños, de pasarnos las horas juntos, de besarnos lento, de los fuertes abrazos que nos dejan sin respiración.
Solo con mirarnos leer cada palabra de nuestra mente, sin apenas tocarnos sentir ese chispazo de vitalidad que recorre nuestros cuerpos, incluso cuando cada uno está en un extremo del planeta sentir esa conexión y sonreír sin motivo aparente.