viernes, 5 de octubre de 2012

Equivoquémonos de nuevo.

Obviando los millones de sucesos realmente importantes que suceden cada día en el mundo, obstando la malísima situación a la que nos afrontamos, y sobrepasando cada bache que se nos cruza en el camino, mi egocentrismo y yo hemos decidido volver a confesarnos una vez más.

Momento de coger papel y bolígrafo, cerrarle todas las conexiones a esa <potencia intelectual del alma> a la que coloquialmente llamamos mente y buscar por cada escondrijo que considerábamos perdido eso que decíamos que era el corazón.
"Corazón", que con cientos de acepciones, la mayoría de ellas están referidas a alguien. Y supongo que ese alguien sin ni siquiera constar de género ni de número, sin determinarse ni nombrarse, a veces llega a cobrar una preeminencia increíblemente superior en nuestras vidas.


Inexplicablemente, esta noche me quedo con una única acepción de esta singular palabra, y me llevo conmigo la inexistencia de ese alguien con el que he imaginado cada uno de los días de mi vida.

Porque espero recordar por siempre y de esta forma minuciosa cada una de nuestras escapadas. Y de lo que fue un nosotros.


partírsele a alguien el ~.

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